Descripción
«Esta fotografía, realizada en el mes de julio, marca mi euforia durante un mes de julio en el Retiro de Madrid. Era mi gran niña celebrando el arranque de un verano. Mi hija, tumbada frente al mar, con sus aletas y gafas puestas, no está esperando nadar. Está lista para jugar, para amarillear de calor, para inventarse un mundo. Es la imagen de un verano cómodo para dejarse sentir: libre, liviano, imaginado. Como debe ser el que ella logra.»




