Descripción
«Aquí, el escenario cambia. El mar sigue siendo el mismo, pero el tiempo ya no. La silla queda a solas, las aletas reposan y el verano, de algún modo, se esconde. Todo se tiñe de septiembre. Lo que aparece cuando el verano empieza a irse. Esta segunda imagen enciende una nostalgia nueva, una despedida que no duele pero que deja eco. Es final, sí, pero final bonito. Un adiós sin sollozo, sin que se apague del todo. También es belleza. La mar, el mar que sigue siendo mar aunque avance la marea, me recuerda que los veranos más memorables son los que dejan huella en la piel sin ruido.»




